| 3 DEJARON SU MANO AMIGA |

Carta de papá Cesar a su hija Valeria Carolina! Lean por favor esta historia de AMOR


Hola! Vuelvo a publicar esta historia porque cuando hice cambios en el blog algo sucedió y no se puede leer completa.



 Toda mi vida tuve una ilusión, conocerte. Es probable que nunca leas esta carta pero estoy seguro que mis palabras llegarán a ti. Quiero decirte tantas cosas pero concluyo que no sabrás cuánto te amo hasta que nos encontremos en la luz. Tú ves mis ojos incansables de verte. He deseado tanto ese momento que no ha llegado: caminar de tu mano en la playa y verte correr y jugar con las olas, tocar con tus lindos pies la suave arena; Vale, yo la tocaré por ti, jugaré por ti, haré lo que no puedas y será la experiencia más hermosa. He buscado por todos los medios conmover a Dios para que nos haga el milagro, si, hermosa...sin ver.... tan ciego que he sido.... que ese milagro eres tú. Gracias por despertarme de mi sueño, gracias por hacerme ver la realidad. Nada es casual. Sé que no me perteneces, que sólo soy administrador de tu cuerpo. Que tu alma ha sido libre de elegir y me has elegido a mí. No quiero fallarte. Muéstrame el camino y lo andaremos juntos. No sé que más pueda decirte que no hayas leído ya en mis ojos. Enséñame a luchar como tú lo has hecho desde una cama de hospital, desde el orificio perenne en tu vientre, en cada chispa que busca arrancarme de ti. No sé que haría sin ti, enséñame.....Te amo tanto que he decidido exponerlo al mundo entero, compartir con nuevos amigos lo que hemos vivido y lo que viviremos. Que sepan que en este pedacito de mundo existimos y que somos seres buenos, capaces de dar sin esperar nada a cambio, que lo único que deseamos es una oportunidad de vivir, de transmitir amor a quien lo necesite. Dame tu mano, no me sueltes, condúceme al Padre, que para eso viniste. Ángel mío, que bendición tan grande tenerte, linda, hermosa Valeria. Aquí está el corazón de tu papi.....para ti... solo para ti.
         
Esta es la historia de valeria Carolina contada por su papá nos conocimos por medio del blog
Muchas gracias en VERDAD QUE DIOS TE BENDIGA CADA DIA MÁS.   No sé de qué país eres pero en el idioma no hay fronteras...   Voy a abusar de tu tiempo y en cada oportunidad que tengas puedes leer la historia de Valeria Carolina.   Valeria nació el 15 de enero del año 2004.   Como todo bebé que llega a este mundo, fue una bendición para nosotros. Al parecer todo iba bien, una buena cuna, mucha alegría alrededor, todo felicidad; ver cada día una camisita colgada en el ropero, hacía notar a un integrante más en la familia. Luego sus primeras sonrisas...Fascinantes... sus ojos tan expresivos, tan grandes y vivos...en fin sus primeros dos meses de vida fueron como los soñamos.
En el tercer mes llega la calamidad, la desesperación, la impotencia y por qué no decirlo, el resentimiento a la vida y a todo. Y los por Kees, BENDITOS POR QUÉS...............Con su primer vacuna de prevención de enfermedades comenzó a tener reacciones que poco a poco fueron desgastando su y nuestra vida. Era para mi (hablo ahora por mí) un dolor tan grande verla cómo se convulsionaba sin control. Al principio pensé que sería reacción del medicamento pero pasaban las horas y nada se corregía. Decidimos correr al hospital y ahí verdaderamente comenzó el calvario. Enfermeros que la pinchaban una y otra vez en sus venitas tratando de canalizarla sin lograrlo, y en varios piquetes con esas agujas escuchaba el grito de dolor y desesperación de mi hija QUE A SU CORTA EDAD CONOCIO EL DOLOR FISICO SIN SABER POR QUÉ. Tengo muy grabado en mi mente que detrás del cristal, sin poder hacer nada por ella, INCREIBLEMENTE VOLTEÓ ELLA SUS OJOS HACIA MI COMO PIDIÉNDOME QUE LA LIBERARA DE ESE DOLOR. Nunca había sentido tanta impotencia. Como estaba en un hospital público, la atención es profesional pero limitada y extremadamente compartida, así que decidí hacer algo de inmediato por mi hija, sacarla de ese lugar y llevarla a un hospital privado donde recibiría atenciones más personalizadas y finas, quizá, pensé, podría controlar mejor la situación. Pese a que en el nuevo sitio tuvo mejor atención ya con el cobijo de mi bolsillo, los médicos no lograron descifrar el problema y la controlaron con Diazepam (un medicamento bastante fuerte), pero poco se controló así que tuve que buscar en poco tiempo (un par de horas) nuevas alternativas...
Llamé a un médico, una eminencia en pediatría, que en sus primeros días de nacida la había revisado sin percibir nada de su gran problema que detonó la primer vacuna y me pidió que la trasladara a la capital del estado, Guadalajara, a unos 400 kilómetros de donde vivimos. Aquí es donde de verdad CREO Y ESTOY SEGURO QUE EL SER SUPREMO DIOS TODOPODEROSO nos llevó de la mano hasta descubrir el padecimiento de Valeria. Eran las 19 horas de ese día, no había ambulancias que quisieran llevarla y por ahí alguien opinó: "que se la lleven en avión"...llamé sin pensarlo a la compañía aérea y me dijeron que el único y último vuelo salía en 15 minutos, el hospital estaba a 30 minutos del aeropuerto. No me importó la luz verde o roja de semáforo alguno, esquivando autos, gente, todo al paso, Dios me hizo llegar justo a tiempo para el vuelo. En 15 minutos mi bebé ya estaba en la gran ciudad, ahí la esperaban 7 médicos de todas las especialidades....
Es duro asimilar que cuando realmente necesitas del apoyo incondicional de un ser querido o un amigo cercano en un momento de emergencia, no siempre se cuenta con la reacción inmediata requerida. Todo pareciera que el tiempo se detiene y que sólo estás tú contra el mundo. Valeria arribó en ese vuelo milagroso a su destino. Ya la esperaban siete médicos de diferentes disciplinas; nuevamente el sufrimiento de los piquetes y los tubos ya que no paraban sus convulsiones; es triste decirlo, pero le llegamos a contar hasta mil en un día. Yo viajé en automóvil y cuando llegué al hospital (4 horas después) ya mi bebé estaba en una cuna con sondas y bajo vigilancia. Pasó toda la noche al parecer más tranquila. Un médico pasante que en ese momento se encontraba atendiendo a mi Ángel, notó mi angustia y desesperación. Al ver mi tristeza, lloró junto conmigo y trataba de consolarme, pero le ganó el ser humano animado y VERDADERO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO. Jamás había visto a un galeno conmoverse a tal grado con un paciente; y es que créelo, el dolor se demuestra en los ojos, no hay otra forma y él pudo percibir esa debilidad en mis pupilas. Creo que ése es el verdadero sentido del ser: la compasión, la solidaridad, el sentir lo que el otro siente, comprender el dolor no sólo del cuerpo sino del alma. Al día siguiente las pruebas con aparatos no se hicieron esperar. Un escaneo completo en su cráneo y la espera del resultado. Pasadas las horas llegan dos médicos con unas carpetas gigantes con algunos de los estudios. Me dicen: "siéntese...sabemos que tiene su hija"...lo decían con tanta seguridad y alegría que yo inocentemente pensé en que mi Valeria sólo estaba pasando por una crisis sin mayores complicaciones..."su hija tiene un tumor" dijo el especialista y asintió el colega. "Podemos operarla ya y quitarle esa parte que tiene mal y que le provoca las convulsiones, pero como Usted puede imaginar, todo tiene un riesgo". En ese momento mi mente (perdón que sea tan egoísta y no contar lo que mi esposa en ese momento pudo pasar y sentir, no lo imagino ni lo envidio), mi mente daba vueltas a todo, pensaba en todo y en nada. Calculaba el riesgo, imaginaba a mi bebé con su cerebro expuesto y en las secuelas...todo mi pasado llegó a mi mente, hasta los recuerdos más insignificantes y al mismo tiempo intentaba entender la gravedad del asunto. "Creemos además que como su hija no cuenta con un seguro de gastos médicos, la cirugía y el procedimiento secundario podría costarle a Usted una fortuna....le aconsejamos la lleve a un hospital público".
Hubo un momento de silencio total. No sabía qué decir y de nuevo mi mente daba vueltas a todas las posibilidades. Podía recorrer en milésimas de segundo el pasado, presente y futuro. "vamos también a investigar qué fue lo que ocasionó que su hija naciera con esta afectación, aunque sospechamos que podría tratarse de un mal congénito provocado por alguna infección"... no atinaba qué decir, tenía la garganta seca...resistí lo más que pude para no soltar el llanto y sólo dije..."haga lo que esté en sus manos...yo sólo quiero a mi hija viva...he soñado tantas veces con ver juntos la puesta de sol en la playa, yo tomando su mano y ella con su cabecita en mi hombro", que iluso. "Este síndrome es uno de los más agresivos en un niño...le anticipo: es posible que su hija no sostenga la cabeza y su movilidad sea casi nula, además de que necesitará muchas terapias, estos niños se la viven en los hospitales por neumonías y gran variedad de problemas, además para controlar sus convulsiones tendrá que tomar de por vida medicamentos controlados"...agregó uno de los médicos
Quiero afirmar que DIOS SIEMPRE HA ESCUCHADO MIS PETICIONES. Ahora, después de muchos años, comprendo todo: Antes que naciera mi Ángel, hablé con EL SEÑOR, "Padre, te pido que el ser que envíes a nuestras vidas, NO TENGA NUNCA MALDAD EN SU CORAZÓN"....ÉL, EN SU INFINITA SABIDURÍA ASÍ LO HIZO... me envió un ser con un alma limpia en un cuerpo que no responde; es, hermano, hermana, amiga, amigo, la única forma como el corazón no se corrompe: con un cerebro que no funciona.
Puedes creer que cada letra que imprimo en esta narración es acompañada por una lágrima en mis ojos, porque han sido muchos años de contener este dolor que ha crecido hasta agotarme, sirva pues como terapia y a ti quizá sólo para compadecerte de mí, aunque créeme, no es mi intención que me veas como un pobre hombre. Dijo San Pablo, "mi debilidad me fortalece"...comparto esa idea.
La crisis continuó hasta que Valeria salió del hospital, tres o cuatro días después, no recuerdo bien; ahora con un tratamiento a base de cuatro medicamentos anticonvulsivos diferentes: Vigabatrina (nombre comercial) Valproato de magnesio, Topiramato y Kepra (levetiracetam) que tendría que tomar todos los días. A sus dos meses de edad, su alimento iría acompañado de químicos venenosos y así pasaron ocho o nueve meses, controlada con medicamentos todos los días. Por otro lado, ese ideal de familia unida tuvo que modificarse también. Tenía la obligación de regresar a mi trabajo en Vallarta y tomamos la decisión que Valeria y su mamá tendrían que residir un tiempo en Guadalajara por si volvía la emergencia estar muy cerca de los servicios médicos. Si hubiéramos tomado la opción de que mi bebita fuera operada del supuesto tumor en ese hospital privado, seguramente mi Ángel ya no estaría aquí, además estaría yo en la ruina económica y con el corazón hecho polvo.
La separación era inminente yo aquí y ellas allá. Me quedó claro que mi misión próxima era la del padre proveedor: cada medicina, tratamiento, terapia, transportación, alimento, pañales, tiene un costo y gracias a Dios y a mi trabajo lo llevamos bien. Son ya cinco años y un poco más de cuatro millones de pesos, unos cuatrocientos mil dólares que Dios nos ha brindado con el trabajo para el bienestar de Valeria, sin que hayamos tenido que solicitar ayuda a instituciones o a la sociedad, incluida la familia. Quiero hacer un profundo agradecimiento a quienes han sido parte solidaria de esta historia, nadie como mi madre Teresita, madre no tengo palabras para agradecer todo lo que ha hecho por mi hija, sus desvelos, pese a su discapacidad en su cadera, no fue impedimento para dormir debajo de la cuna de hospital donde yacía su nieta por semanas. Suegra, Dios la bendiga también. Abuelita, sin sus rezos a Dios este nieto e hijo suyo estaría perdido, San, Dios la bendiga. Rafa, tú que estás ahora con el Señor y que fuiste testigo de esta Historia, te suplico que sigas orando por mi hija; a ti que tanto te conmovió mi Ángel, amigo José que también te fuiste ya del mundo quiero pedirte que no dejes de pedir a Dios si es preciso hacerlo. "Señor, en este momento que narro a mis amigos esta historia y que Tú sabes que ha sido tal como la escribo, quiero pedirte por todos los niños que como tu hija Valeria Carolina vienen a este mundo a enseñar a costa de su dolor físico y el relego, la misericordia infinita que tienes del hombre. Te bendigo porque pese al dolor, tu luz da esperanza. Gracias por enseñarnos que el camino al cielo implica un costo. Gracias Señor mío por permitir que los niños vivan, es señal que no te has cansado de los hombres. Te entrego mi alma y mi corazón para ayudar a cada persona que me necesite. Desde ahora hago ese compromiso. Te pido en especial por Cari que sin conocerla sé que Tú diriges sus pasos y da más fuerza a sus papás. Ningún dolor se compara al que padeció tu hijo Jesucristo, bendito y alabado seas. Amén".
Creo que lo que más he temido es decirle algún día a mi hija adiós para siempre. La historia de Valeria aún no termina, vienen los meses más difíciles y complicados de toda su vida. Pasaron ocho meses separados y llegó el día, bendito día que tuve que viajar a Guadalajara para traerlas a casa. Ahora lidiando con su mal pero más tranquilo porque con la fe de que Dios me ayudaría a sacarla adelante y con todos mis sentidos alertas la vida sería menos pesada. Pero llegaron más sorpresas, cierto día viajábamos en el automóvil y mi esposa iba amamantando a mi Vale, de repente ella se echaba para atrás y tosía con mucha fuerza como si sintiera ahogarse. Mi esposa no le tomó importancia y siguió dándole pecho, y la bebé de nuevo repitió la misma acción. Le pedí que la lleváramos al médico para ver que pasaba. Ella me dijo "no exageres, debe ser normal" y sin pensarlo di la vuelta al coche enfilándolo al hospital pese a la molestia de mi esposa. Al llegar al hospital nos recibió una doctora que la reviso de sus pulmones.."Todo está bien, no se le escuchan estertores ni nada raro", váyase tranquilo. Recuerdo que ella me iba llamando la atención por exagerado, pero al intentar darle su alimento natural, de nuevo volvió esa tos. Mi reacción fue más firme, la llevé directo al laboratorio a tomar una placa de rayos x del tórax y llevarle a la misma doctora que la había visto minutos antes la radiografía para que con más elementos pudiera opinar. Mi esposa estaba furiosa por esas acciones que tomé sin consultarla; llegamos de nueva cuenta con la doctora pero ya con la radiografía en la mano. "Llévenla de inmediato a internarla al hospital, su niña está bronco aspirando".....No podía dar crédito a este nuevo hallazgo. Mi hija había perdido la habilidad de comer por su boca con tanta convulsión y el alimento se desviaba al pulmón. De inmediato fue canalizada y posteriormente entubada con una sonda por su nariz hasta el estómago para poder seguirla alimentando. Mi niña nuevamente puesta a prueba por la sensación dolorosa de pasar un tubo de plástico por su cuerpo. Valeria siempre ha sido una niña muy valiente y pese a todo este sufrimiento, siempre, siempre, siempre nos ha regalado su bella sonrisa y es que no sabes, su sonrisa es cautivadora, propia de un Ángel. Los médicos me advirtieron de la necesidad de operarla con una gastrostomía (un hoyo en su estómago para insertarle una sonda y que el alimento vaya directamente al estómago). Me negué rotundamente, Valeria tenía sólo cinco meses y pensé no resistirá la operación.
Valeria estaba en una situación crítica; con neumonía fue internada en el centro medico de occidente de Guadalajara, México y ahora con una sonda nasogástrica que era su vida. Depender de un plástico para vivir, que ironía. Los médicos dijeron que no habría otra opción mas que operarla para realizarle una gastrostomía (incisión en su estomaguito para insertarle un botón de alimentación (mickey) y funduplicatura (voltear la pared del estómago para evitar el reflujo) el reflujo gástrico le provocaban también neumonías y había que evitarlo. La vida de mi más preciado tesoro estaba en peligro. Pasaron tres días entre estudios y su estabilización para que los doctores fijaran una fecha de cirugía. A mí no me quedó más remedio que aceptar y firmar la hoja de responsiva médica. Estaba desesperado, no hallaba mi lugar y mi desesperación llegó al límite. Es triste, muy triste ver tantos casos en un hospital y más tratándose de niños. "en cinco días la operamos" comentó el médico cirujano en su última visita. Es increíble lo que te contaré pero así fue...LLegó el día de la cirugía y Valeria presentó fiebre, el médico que subió para trasladarla al quirófano dijo: "no será posible operarla con fiebre. Tenemos que esperar a que baje y veamos de dónde surgió". Se pospuso la operación en la primer semana de hospitalización. Cambiaron la fecha de cirugía para los siguientes cinco días...todo ese tiempo, le realizaron diversos estudios para ver de donde venia esa fiebre, sin resultados. Pasaron los días y nada de fiebre. Al llegar al quinto día y de nueva cuenta el cirujano subió para llevarla al quirófano, increiblemente Valeria tuvo fiebre de nuevo. Otra vez la misma situación, no pudieron operarla. Así pasaron cuatro semanas, ningún día presentó cuadro alguno de temperatura, sólo el día programado para su operación. Al cuarto intento, la doctora Araceli, su neumóloga me dijo: "Señor, ¿cree Usted en Dios?", "absolutamente", le dije. "Llévese a su hija, Dios no quiere que la operen...no entendemos qué pasa y no queremos indagar más, cada vez que la vamos a operar a su hija le da fiebre y el resto de los días está bien, de verdad no comprendemos...llévesela...".  No sabes la alegria que sentí el saber que mi bebé regresaría a casa, firmé el alta médica y nos fuimos. Valeria vivió más de un año con la sonda nasogástrica. Su madre, quien aprendió todo lo relacionado a los cudados de la niña, era la encargada de reemplazar la sonda cada cierto tiempo. Es doloroso ver cómo mi bebé convivía con el dolor por la introducción de esa sonda a través de su nariz.
La alimentación de mi Ángel ha sido crucial. Una dieta que consta de: una verdura, ciruela pasa, pollo, leche, miel de abeja, avena, yoghurt, pera o manzana, nuez; todo esto en cocción, se licúa y listo. Despúes en un pequeño recipiente se sirve y es inyectado con jeringa por la sonda a su estómago. De igual modo todos los medicamentos, y su agua cada dos horas. Valeria empezó a resentir la sonda por su nariz. Comenzó a tener problemas con ojos, nariz y garganta. Ya era tiempo de su cirugía, ya era justo que descansara de ese plástico molesto en su nariz. Este es quizá el momento más difícil de nuestras vidas. La entrega de mi Ángel al cirujano. De sólo recordarlo se me eriza la piel y mis ojos vuelven a humedecerse. Mi Ángel en su prueba más difícil. Minutos antes de subirla al quirófano, la abracé, le dije todas las cosas lindas que pude, le pedí que no se fuera, que yo quería verla de regreso. Hice una oración muy profunda a Dios, agradecí todo cuanto me había dado hasta ese momento. La levanté y la subí abrazada. Al llegar a la puerta del quirófano, la recibió el cirujano de mis brazos, "pongo en manos de Dios y de Usted la vida de mi hija", fueron mis palabras cruzadas con llanto. Cerró la ventana y se fue llevándose a mi pequeña. Seis horas duró la operación, como podrás imaginar, los momentos más desesperantes...piensas en todas las posibilidades....el tiempo no se detiene pero pasa muy lento, vives cada segundo, quien ha pasado por esto lo sabe y lo comprende. Finalmente gracias al Señor salió de su operación, todo un éxito. La foto que elegiste en el blog fue tomada tres días después de que salió de la cirugía, su carita denota esa felicidad de no tener ya más ese tubo de plástico en su nariz.   Gracias por tu tiempo. Antes de concluir esta historia quiero decirte que en ningún momento he buscado ser el héroe, ni mostrarme como el más sufrido. He tenido la fortuna de vivir esta experiencia tan grande y me siento orgulloso mi hija Valeria, Valerosa, Valiente y agradecida con la vida. Quiero pedirte tan sólo un favor, si te llegas a acordar de esta historia en algún momento, por favor, eleva al Padre una oración por mi chiquita, creeme funciona...creelo; por mi parte, haré lo mismo por tu hijo.   Dios te bendiga siempre. Amén.  GRACIAS POR SEGUIR ESTA HISTORIA, CONTINUARÁ......


Pido disculpas a cesar y Valeria por mi error

3 DEJARON SU MANO AMIGA:

 
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