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Conducta y forma de tratamiento de Epilepsia

La epilepsia afecta alrededor del 0,5 % (1 cada 200 habitantes) de la población . En nuestro país hay alrededor de 200.000 pacientes con epilepsia . Es la enfermedad más común de las patologías neurológicas crónicas, siendo el motivo de consulta más frecuente en los servicios ambulatorios de neurología . Puede presentarse en cualquier persona, sin distinción de sexo, raza, o nivel socio-económico. El inicio es más frecuente en los primeros 20 años de vida, sin embargo puede comenzar a cualquier edad .

Para aproximadamente el 70 % de los pacientes que padecen epilepsia (si el diagnóstico fue establecido en forma adecuada y el tratamiento indicado es correcto) la enfermedad presenta un excelente pronóstico, con una remisión completa para la mayoría de los enfermos de este grupo. El 30 % restante continúa con la enfermedad y, a este cuadro se lo denomina epilepsia refractaria.

Por otra parte se considerar el componente social que acompaña al diagnóstico de epilepsia, independientemente del tipo y grado de epilepsia que presente. Cuestiones históricas y culturales generan una situación particular que rodean al enfermo, desde el momento en que se establece el diagnóstico. Esto obliga a un acompañamiento terapéutico, por ejemplo del tipo de grupos de autoayuda, tareas de información y divulgación al paciente y familiares, junto a la terapia con drogas antiepilépticas o en los casos indicados al tratamiento quirúrgico.

Lo anteriormente planteado nos confronta a una enfermedad que presenta en general buen pronóstico, a condición que se establezcan criterios diagnósticos y de tratamiento adecuados. Si estos pacientes no reciben el tratamiento correspondiente, se transforman en una población de riesgo, con un elevado grado de discapacidad.

A partir de algunas investigaciones realizadas a nivel experimental, desde el inicio de nuestro siglo, se han podido generar poblaciones neuronales "epilépticas" a través de diferentes métodos experimentales. Estos métodos son capaces de inducir potenciación post-sináptica a largo plazo, fenómeno que ha sido homologado a la capacidad de las neuronas a “aprender” a ser epilépticas.

Las crisis de epilepsia, consisten en súbitos cambios de la actividad neuronal que interfieren con el funcionamiento normal de la red neuronal. Durante una crisis de epilepsia, la red neuronal presenta una descarga hipersincrónica, en forma de típicas oscilaciones que frecuentemente se propagan a través del cerebro, involucrando progresivamente a la mayor parte del mismo. Estas oscilaciones se pueden observar a través de los potenciales de campo locales,se suele ver en el electroencefalograma (EEG).

El análisis clínico, a través de la semiología de la crisis epiléptica, permite determinar la topografía de la zona epileptógena, es decir del sitio de la corteza que da origen a la epilepsia. El lóbulo temporal es, por frecuencia, el más afectado en la epileptogénesis, en especial las estructuras mesiales, seguido por el lóbulo frontal y el lóbulo parietal.

En la última década se asume que la epilepsia incluye diferentes Síndromes Epilépticos. La clasificación se basa en el tipo de crisis, los hallazgos en el examen físico, la edad de comienzo de las crisis, las características electroencefalográficas y las neuroimágenes. Esta situación permitió establecer un pronóstico de acuerdo al síndrome .

A continuación proponemos un modelo de atención y criterios de derivación del paciente con epilepsia en el sistema de salud.

CONDUCTA A SEGUIR EN EL Centro de Atención Primaria (CAP)

Si el paciente llega al CAP, como primer lugar de consulta, y el médico establece la sospecha diagnóstica de epilepsia, resulta conveniente que le indique tratamiento sintomático con benzodiazepinas. Existen numerosas publicaciones que han demostrado que indicar drogas antiepilépticas en forma precoz no modifican el pronóstico de la enfermedad , por esta razón no resulta necesario apresurarse en indicar un tratamiento especifico sin tener el diagnóstico de certeza.

Considerando la implicancias sociales del diagnóstico de epilepsia, a pesar del buen pronóstico de la misma para la mayoría de los enfermos, resulta imprescindible que el médico del CAP brinde información y apoyo al paciente y al grupo familiar hasta que el enfermo sea asistido por el especialista y se establezca el diagnóstico definitivo.

Una vez realizado el diagnóstico resulta fundamental para el enfermo el control de la evolución de la enfermedad por parte de su médico de cabecera, para recibir un cuidado integral.

CONDUCTA A SEGUIR POR EL CENTRO ESPECIALIZADO

CENTRO DE ATENCION PRIMARIA

CONTROL DE EVOLUCION

SERVICIO DE NEUROLOGIA

CONTROL DE EVOLUCION

CENTRO DE DERIVACION

CONTROL DE EVOLUCION

El diagnóstico y la indicación del tipo de tratamiento debe ser realizado por el especialista. Al tratarse de una patología crónica, como mínimo dos años, el seguimiento de la evolución debe ser realizado por el médico clínico de cabecera. El control con el especialista, se debe volver hacer en caso de mala respuesta al tratamiento indicado o pasado el período de dos años, si el paciente presenta remisión de sus crisis, en cuyo caso se plantea el alta medica.

Resulta fundamental la relación entre el especialista y el médico de cabecera.

Resumen de un articulo publicado por la Dra; Silvia kochen del centro de epilepsia del Hospital ramos Mejia.

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